sábado, 19 de marzo de 2011

Frida Kahlo con un especímen doméstico y uno exótico...


A pedido de mi querido Lennon salteño (los dejaré meditar sobre esta posibilidad) les traigo a la lánguida mujer, toda dolor y orgullosos bigotes, rodeada de una fauna que la engalana igual que lo hacen los chales de chismes tejidos por las biencasadas para las más exquisitas amantes del pueblo.

1 comentario:

Carlos Duro dijo...

Siempre me maravilló la forma en que los autores de íconos se sentían libres de obedecer o no a las normas del arte. Desde los bizantinos a Warhol, la cosa era que llegara el mensaje: las formas, los colores, eran meros símbolos, herramientas para lograr un fin. Y si el arte protestaba, mala leche.
Si uno se quejaba con un pintor de la baja edad media por las proporciones o la perspectiva, el tipo diría (en un latín chapurreado) "Me ne frega. El niño es más importante que la Virgen, la Virgen más importante que el rey, el rey más que los nobles, y los nobles más que los siervos: el tamaño lo uso para indicar ESO, no para pintar tu ordinaria realidad"
Y eso es lo que llega en esta Kahlo. Hay un revolucionario quizá un poquito demasiado revolucionario para la revolución,y un pintor de murales famoso y comprometido, pero son meros accesorios, notas al márgen para el que quiera y pueda ubicar el cuadro en su momento histórico. Lo importante es que la mujer era mayor que su cirucunstancia, era mayor que sus amores o sus tragedias, y que, a pesar del terrible drama que fué su vida (y que se lee en esos ojos estrictos y esas cejas invencibles), aún encontraba tiempo y alma para la belleza de los colores, las plantas, y los pájaros.
Cosa que nos lleva a la invitación al blog. No todo el mundo ubicará a Trotsky, o a lo que pasó en méxico, pero a todos nos llega la mirada de Frida. Nadie recuerda qué catzo pasaba en la argentina cuando componía Lepera, pero a todos se nos arruga el corazoncito al escuchar a Gardel cantando sus temas. ¿Alguien del público puede explicar en qué andaba Inocencio Borgia mientras Miguel Angel pintaba la Sixtina? Ni los profesores de historia, vea, pero todos abrimos la boca cuando vemos esos dos índices pasándose la chispita de la vida.
La parte débil de las últimas noticias es esa: son las últimas. En cuanto aparece otra "nueva última", ya pasan a ser una más del infinito miasma a través del que nos venimos arrastrando. Nadie, dentro de algunos años, va a sentir la misma emoción ante las noticias del tsunami que siente hoy, pero todos volvemos a intrigarnos una y otra vez con los reflejos de las botellas de cristal de Dalí, o los monstruos de Gigier, o la carita de la Venus de Botticelli.
No me tire a menos los lapicitos y las pinturas, don Dearmas, que -como decía el Guille de Quino- es increíble todo lo que pueden tener adentro. Está bien preocuparse por la actualidad, pero es de seres humanos preocuparse también por lo eterno, y los ocres y los carboncillos de Altamira, fijesé, todavía consiguen que quién los ve sienta ganas de conocer y felicitar al autor.