miércoles, 10 de noviembre de 2010

Acerca de lo que no está muerto...

La última vez que saqué el polvo de este sitio me encontré con que alguien que no firmó su mensaje me pidió, separado él o ella por varios meses de la morbosa tendencia al homenaje compulsivo y oportunista, que retratara a Fernando Peña. Hoy, varios meses después, llega mi respuesta a su pedido. Tal vez demasiado tarde, tal vez lo suficientemente a tiempo como para recordarlo a salvo al fin del rumor necrófago que la gente suele llamar "despedida". 
Los más coloridos de entre el público o los sobrios voiyeurs del desparpajo estético ajeno me reprocharán la austeridad de la imagen, la carencia ornamental tal vez poco característica o insuficiente para recordar a este personaje donde no fuese compensada por su verborragia. Como es usual, no me disculparé, pero no seré tan descortés de no explicarme: He recordado de pronto un cuento, uno de Poe en que una carta robada se esconde prácticamente a la vista de todos. Y realmente había una carta muy larga en ese rostro, pero entendí que había que sacar las cortinas, los marcos dorados de las paredes , los recuerdos exóticos, las revistas de moda, y silenciar la campanilla y el tocadiscos para vislumbrarla o para oír siquiera flamear levemente el sobre con la brisa que se filtra por la ventana.

1 comentario:

 [christian.yamao] dijo...

qe buena caricatura. te sigo. te invito a visitarme a
http://christianyamao.blogspot.com/
un saludoo