sábado 22 de octubre de 2011

Rodolfo Walsh

Para Vero
Mientras la fatuidad de las sociedades acabadas o inexorablemente encaminadas y las opiniones totales fundó su dignidad y su fuerza en el Terror, o se creyó, al menos, capaz de utilizar como una herramienta nada menos que al mismo Terror, de tan profundas raíces genealógicas que haría aparecer a cada sistema o modelo como uno de sus temporarios vástagos, endebles hijos de un inmortal que no los lloraría cuando la naturaleza los expulsara de la existencia; mientras se perfeccionaron la persecución, la tortura y el desaliento, los espíritus más enardecidos consagraron sus llameantes corazones a desafiar, a soportar, a demoler a riesgo de entregar la sangre, de ser arrancados de las caricias, de la historia, o de exponer su recuerdo a ser bandera y ley de los monstruos, a ser estampado de remeras de catálogo. Así se nutrieron las estrategias del Terror y, consecuentemente, el desafío de los espíritus enardecidos; entretenido el Terror frente al tablero, descartados los espíritus enardecidos como fichas desgastadas o estéticamente anacrónicas.. Hasta que, machacado en alguna jugada, el Terror se declaró envejecido, o temporalmente aburrido, o en viaje a la sierra para aclarar sus pulmones, dejando entonces, además de su halo inalienable, a dos predilectas hijas a cargo de la partida: Así sus hijas, Banalización e Indiferencia, se entretienen sobre el tablero entre ellas, son sus peones los cobardes y los oportunistas, los desesperados y los ingenuos. Mientras que los espíritus enardecidos, corderos ungidos para sacrificios olvidados, atacan sombras y reflejos y esperan de estos la estocada final, o arden una noche tratando de entibiar con su llameante corazón el cruel cubil que la reglas del nuevo juego les han asignado.

jueves 15 de septiembre de 2011

Freddie Mercury

Para Orlando
y a mis hermanos


Aquellos adolescentes soñaban con la libertad (concepto extrañamente filosófico el de esa libertad alcanzada sólo en medio de luces, humo, efectos especiales y atavíos y pelucas y tiempo desgarrado en que coexistieran maquilladoras y puentes levadisos, guitarras eléctricas y criados sumisos y benevolentes que portaran plumas y candelabros) y con el descubrimiento de cierto poder elegante que los distinguiera de los demás mortales; bailaban en soledad frente al espejo en torpe pero bello trance, arrastrados por el sagrado sonido que desgarbaban sus cassetteras, pero que seguía siendo ese mensaje o al menos un espejito sucio en que ver la llegada del águila olímpica que venía a hacerlos participar del goce de las divinidades, regodeadas con inocencia en sus relucientes tronos de utilería. He visto este ritual con mis ojos asombrados de niño. Luego ocurrió que se cortó la cinta de estos talismanes. Los dioses fueron devorados o quizá un armagedónico cortocircuito les develó la telgopórea naturaleza de su divinidad y debieron volverse sacerdotes de los gusanos. Pero yo seguí buscando ver, debajo de la grasa y la prudencia o el cinismo, algún rastro de aquellos a quienes su propio trance develó ante mis ojos...

miércoles 17 de agosto de 2011

Sobre Amy Winehouse y el club de los 27


Consumimos jugos que imitan frutas, plásticos que imitan cuero, pinturas que imitan realidad a rajatabla, mujeres que imitan maniquíes con orgullo; consumimos tantos versos de Hesíodo como requiere el tiempo que pasamos sentados en el inodoro, horarios y rutinas, peinados rudos o despreocupados que requieren cuatro horas diarias de cuidado, remeras irreverentes compradas en locales especializados, amistad virtual de gente que ignoramos en la calle, medias, temas de conversación e indignaciones varias; aforismos de Nietzsche de la última serie de Fox, jabones con nombres de helado, profecías arcaicas y oscuras que se cumplirán en cualquier momento, pantalones bajos y cinturones ceñidos (con la postura moral e ideológica que cada uno conlleva); y con mayor o menor constancia, a través de livianos auriculares, casi incorpóreos (ínfimo porcentaje de algún plusvalor oriental) consumimos el reclamo o la decepción de alguien que, como nosotros, no hallo lo que buscaba en la góndola pero, carente de nuestro prudencia, no sabe contentarse así sin más con lo que le están vendiendo en su lugar. Busca y deglute lo que se le cruza para llenar el abismo de su deseo, mientras nosotros consumimos asépticamente la estética de su angustia, la técnica de su desesperación. Y el día en que este "producto", que ha comprado todo cuanto ha podido, se da cuenta de que no encontrará lo que necesita y su pobre corazón estalla de desamparo, nos servimos un trozo de su cadaver en la vajilla que Coca-Cola nos regaló la última vez que pensamos que ya no podíamos más.

jueves 31 de marzo de 2011

Fiódor Dostoievski honrado insuficientemente...


Puede que hubieran pasado minutos desde que había dicho que quizá la Bovary de Flaubert fuese la mejor novela que haya leído, cuando Vero extrajo de mis olvidos su pedido de ver a Dostoievski entre los difamados gráficamente por mi mano, recordándome también y sin saberlo cómo -en cierta época en que la henna con que Dios había tatuado la frente de Caín (obnubilados ambos de alcohol en un verano más violento de lo previsto) todavía disimulaba las primeras arrugas de mi frente- había yo matado gustosamente a la vieja usurera, sucias las manos del ruso solamente, y renegado de Siberia con mis fatuas manos inmaculadas (que lucían tan sucias y cobardes cuando, mucho después, sacaron por primera vez a Los Karamazov del estante).
Dicen que Los Karamazov fue escrito a vuelapluma, y no sé si pensaba en esto cuando dejé que se extraviasen mis bosquejos en las pilas que me franquean y ensucié el papel, como quién comete un pequeño crimen, iniciático y torpe. Volveré ahora a mi Siberia finalmente aceptada, una cuyo más grande encanto sea tal vez, ya que no la redención, la posibilidad de esbozar con mi simiesca mano ese gesto alegre y dolorido, parodia del que hiciera la mano elegante de Flaubert, cada vez que desecho otro bollo de papel en esos montoncitos de fracaso que uno tiene la precaución de barrer cada mañana.

sábado 19 de marzo de 2011

Frida Kahlo con un especímen doméstico y uno exótico...


A pedido de mi querido Lennon salteño (los dejaré meditar sobre esta posibilidad) les traigo a la lánguida mujer, toda dolor y orgullosos bigotes, rodeada de una fauna que la engalana igual que lo hacen los chales de chismes tejidos por las biencasadas para las más exquisitas amantes del pueblo.

lunes 6 de diciembre de 2010

La Negra


Para Juan Carlos, que quería verla por aquí....

miércoles 10 de noviembre de 2010

Invitación

Buenas. Habiendo vuelto al ruedo (del que nunca me he ido pero en el que me ha tocado oficiar de res por un buen tiempo) les recuerdo a quienes ya lo sabían y les cuento a los que no que este espacio se nutre de sus pedidos y que es un refugio que he construído para no olvidar los encantos del trabajo gratuito. Bueno, no se lo tomen tan a pecho! El hecho es que la consigna aquí es que, con un fundamento mínimamente esmerado, elijan ustedes los personajes que quieren ver retratados y Su Servidor usará una pizca de su ocio cartesiano en complacerlos (Aunque no pueda prometerles una velocidad de respuesta digna de nuestra era de San Expedito, prometo dejar atrás mi etapa de "Dios proveerá", "La Fe mueve montañas" y bicicleteadas caraduras por el estilo). Vale dejar el pedido en los comentarios, mandarme un mail a quienes tengan mi dirección o decírmelo a la cara a quienes suelo ver por ahí (esto último si es después de las once de la madrugada y antes de las diez de la noche les garantizará que no se traspapele el pedido). 

Ah! No está prohibido comprar los originales, eh?